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Tendiendo puentes: Aproximación a la sintergética

La sintergética es un método de integración sistémica de diferentes visiones del mundo y sus paradigmas médicos correspondientes. Implica el estudio de correspondencias y complementariedades entre las visiones tradicionales y modernas de la salud y el desarrollo de tecnologías apropiadas y de métodos no invasivos que buscan estimular los procesos autosanadores del organismo.

Su visión de síntesis conduce al empleo sinérgico de patrones de información que entran en resonancia con la energía propia de tejidos y moléculas. Se modulan de esta forma sus interacciones para buscar el equilibrio armónico de cada parte con el sistema global del organismo.

La sintergética concibe la salud como integridad, y sus métodos buscan el restablecimiento de las interconexiones armónicas de todos los componentes de los sistemas orgánicos.
 
sintergética
 
DE LA MATERIA-ENERGÍA A LA INFORMACIÓN-CONSCIENCIA

La vida no está constituida sólo por el sustrato de interacciones orgánicas que denominamos biosfera. Podemos reconocer también los procesos vitales como:

1 Un cuerpo físico de manifestación, o unidad de soporte y composición, que denominamos fisiosfera, regido por las leyes de la termodinámica clásica, en las que la segunda ley o ley de la entropía explica y rige los procesos de envejecimiento y muerte del cuerpo físico. Este nivel constituye algo así como la inteligencia del sistema, definida por su capacidad de adaptación al entorno. Sujeto en el tiempo a las leyes de causalidad, el cuerpo de manifestación representa una condensación del pasado del sistema y define aquella herencia que los sistemas vivos derivan de su pasado evolutivo, proceso que podemos reconocer en la filogénesis.

2 Un nivel, que se comporta como un campo organizador subyacente a la materia, y actúa como un molde flexible, constituido por energía expresada en patrones vibracionales que establecen las pautas organizativas del sistema. Contiene el plan o voluntad del sistema, que define, además su propósito o finalidad.

El hecho de que los asuntos de propósito y finalidad hayan sido desechados como irrelevantes para la ciencia oficial, implica aquí que la introducción de un factor teleológico trasciende el marco de la ciencia convencional y propone que, además de los procesos de causalidad clásicamente descritos, la vida ha de describirse según procesos de probable finalidad, en los que no se concibe el pasado sin una tendencia al futuro mismo del sistema analizado.

Dicho en otros términos, para la sintergética es tan importante la cadena de causalidad que está en el origen de la enfermedad, como su propósito o finalidad. Esta visión significa que la enfermedad puede representar también un proceso de aprendizaje psicobiológico del que con frecuencia salimos fortalecidos. Más que una catástrofe para combatir la enfermedad, puede ser una lección para aprender.

3 Un nivel que representa un puente entre los dos anteriores, vinculándolos en un proceso, de tal manera que la unidad de soporte o cuerpo físico –la inteligencia operativa del sistema– y la unidad vibracional organizativa –el plan del sistema– interactúan y se completan o complementan a través de un proceso relacional cuyo resultado es el aprendizaje.
 
aprendizaje sintergética
 
En el caso de los seres vivos, la estructura de soporte y adaptación al entorno, el cuerpo, se comporta como una estructura disipativa, más definida por la física que describe los procesos caóticos que por la física convencional. El patrón de organización, la capacidad de autorreplicación o autopoiesis. El nivel que establece la relación puede ser concebido como un proceso que integra los dos primeros niveles, y que da como resultado el aprendizaje.

Podemos asimilar un nivel a la materia, un segundo nivel a la energía y un tercero a la información. Estos niveles, como todos los territorios terapéuticos, pueden ser concebidos en términos de consciencia, lo cual implica que en una perspectiva de síntesis o sintergética todos los niveles de los seres vivos son variedades vibracionales de un solo campo unificado: el de la consciencia. Así, podríamos crear un modelo operativo definiendo los diferentes territorios terapéuticos, en términos de consciencia:

1 La consciencia congelada en la materia y regida por las leyes de la termodinámica clásica, tal como es estudiada por la medicina occidental.

2 La consciencia en movimiento, tal como se expresa en las diferentes manifestaciones de la energía vital ampliamente desarrollada por la medicina tradicional china.

3 La consciencia expresada en la información.
 
consciencia
 
Podríamos también asimilar el cuerpo a la energía condensada en la materia, las expresiones más sutiles de la vida a la conciencia que se expresa en términos de información y el sentido o propósito de la vida, a la conciencia en su nivel más sutil e incluyente, nivel que comprende tanto la materia, como la energía y la información. Recalcamos que, al margen del modelo o mapa para aproximarnos a la vida, no podemos caer en el error clásico de confundir el mapa con el territorio.

Sí lo expresamos en términos de materia-energía versus información-consciencia podemos definir los grandes territorios terapéuticos que representan las fases o corrientes de una sola medicina: la de la consciencia.

LA SINTERGÉTICA Y LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA SALUD COMO EXPRESIÓN DE LA CONSCIENCIA

Además de materia y energía, los procesos de la vida involucran información y conciencia. Para comprenderlo mejor asumamos que materia, energía e información, están inmersos en un campo de conciencia que, en sí mismo, no es más que un campo de relaciones. Así, todo cuanto existe, ya sea materia, energía o información, es expresión de un campo relacional, y por tanto cada cosa es un patrón de relaciones, y no una cosa como creíamos.

En este universo participativo de la visión sintergética, átomos, moléculas, tejidos órganos y sistemas son patrones de relaciones incluidos en patrones relacionales mayores, hasta formar lo que llamamos un ser humano: un campo en el que ascendemos a la consciencia de la consciencia, lo cual determina esa cualidad relacional, que hace del ser humano mucho más que aquello que en la ciencia convencional definimos como un subproducto molecular. La salud de un ser humano se expresa en un cuerpo físico determinado por las complejas relaciones energéticas y moleculares, pero ese es apenas el punto de partida.
 

 
Muchas alteraciones de la salud son producto de modificaciones en los campos relacionales de las emociones, del pensamiento, del carácter y la personalidad en la que ambos se integran; a su vez éstos también son reflejos del discurrir del espíritu y las fricciones que este proceso desencadena sobre la persona o personalidad.

Hemos de decir que hablar de la salud del hombre significa, en el día de hoy, un acuerdo global sobre el mismo hombre que decimos sanar, un ser que trasciende con mucho la imagen del fósil molecular. Es la razón por la cual a través de la bioenergética, y su desarrollo ulterior la sintergética, se propone como tema esencial el de la humanización de los servicios de salud. Entre sus niveles de materia energía e información, a su vez incluido en el campo relacional mayor de su cultura.

La primera consecuencia de lo anterior es que la salud es un hecho relacional, no sólo individual, no sólo biológico, no sólo un estado: la salud como tal es un proceso dinámico que expresa la calidad de las relaciones con nosotros mismos, nuestra cultura y nuestro entorno planetario. Todo ello atañe a la conciencia.

Si volvemos a mirar los territorios que originan nuestros niveles de salud, ya no podremos verlos como separados porque son interdependientes y complementarios. Vislumbramos el territorio de la materia –el cuerpo, la partícula–, el territorio de la energía –la onda, el campo–, el territorio de la información –el patrón de organización– y la consciencia –el campo relacional inclusivo que unifica los anteriores territorios.

Cada nivel es necesario, el único error es desintegrarlos o mirarlos como sistemas separados. La bioenergética pretende encontrar las interfases de la integración, para que la diversidad sea nuestra riqueza, para que pongamos a disposición de todos lo mejor del arte terapéutico del mundo. La sintergética no niega la ciencia: sostiene que la visión científica es una herramienta valiosa pero sólo una de tantas para comprender la vida. No niega la objetividad, pero afirma que sin el infinito campo de la subjetividad relacional ninguna terapéutica tendría pleno su sentido.

El territorio emergente en la nueva cultura es uno de síntesis, uno de conciencia: sin desconocer las particularidades que enriquecen los diferentes sistemas médicos, podemos encontrar los hilos conductores de sus interfases para tender el puente entre los diferentes sistemas de salud que se reconocen así más entretejidos, más vigentes socialmente y más participativos.

Autor: Jorge Carvajal Posada

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