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La vitamina D debe considerarse un nutriente peculiar, ya que puede ser sintetizada endógenamente, siendo la piel la principal fuente de producción. Durante años se ha educado a las familias sobre la utilidad de la exposición a la radiación natural del sol desde la infancia, insistiendo en su efecto sobre la disposición suficiente de vitamina D. Sin embargo, la Academia Americana de Dermatología ha advertido del riesgo de esta estrategia y señala el aporte dietético como forma exclusiva de prevenir un estado deficitario

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) se alerta de que no se puede olvidar que el efecto nocivo de los rayos solares ultravioleta es acumulativo a lo largo de la vida y que, aproximadamente, el 25% de esta exposición se produce antes de los 18 años. En ese mismo sentido, los Centros de Prevención y control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) norteamericanos mantienen una campaña para limitar la exposición a la luz solar ya desde los primeros momentos de la vida, y como medida fundamental en la prevención del cáncer de piel, aunque estas precauciones con respecto de la insolación hayan propiciado secundariamente un aumento en la deficiencia de vitamina D.

Hoy no disponemos de evidencia suficiente para definir lo que es una radiación solar segura y eficaz en el logro de un estado de vitamina D adecuado, por lo que debemos insistir a los padres para que sus hijos menores de un año no sean expuestos directamente al sol, y lo sean con precaución y conociendo los riesgos a partir de esta edad", agrega.

INDICACIONES

Así, el doctor José Manuel Moreno Villares, coordinador de Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatra (AEP), explica a Infosalus que los bebés lactantes amamantados deben tomar suplementos de vitamina D3 desde que nacen, así como los que reciben menos de 400 mililitros de una fórmula infantil diariamente, para poder cubrir las necesidades diarias de esta vitamina. "En la práctica, como no siempre sabemos bien la cantidad de fórmula que consumen, la recomendación es para todos los lactantes menores de un año es de 400 UI, y de 600 UI en el de más de un año y en determinados casos", añade

Según especifica el experto de la AEP, la vitamina D tiene "muchas funciones", siendo la más conocida la de garantizar una buena salud ósea. "La deficiencia en vitamina D se asocia clásicamente a raquitismo. Sin embrago, cada vez se entiende más el papel de la vitamina D en otros órganos, por ejemplo, en la función del sistema inmune, que se traduce en que mejores niveles de vitamina D se asocian a menor número de infecciones y menor riesgo de desarrollar problemas autoinmunes (como diabetes por ejemplo) o cuadros de atopia (alergia)", señala.

En concreto, el papel de la vitamina D en la mineralización esquelética fue la primera de sus funciones reconocidas. El principal efecto sobre la salud ósea consiste en mantener el balance positivo de calcio necesario para la mineralización del hueso en formación y el desarrollo de la placa de crecimiento. En situación de deficiencia, el hiperparatiroidismo secundario favorecerá una liberación de calcio óseo para mantener sus niveles séricos, lo que en el niño se traduce por el desarrollo de raquitismo y osteomalacia

Pero aparte de sus repercusiones en el metabolismo óseo, el nivel de esta vitamina puede influir en el desarrollo posterior de algunas enfermedades crónicas, señalándose que pudiera modificar el riesgo de diabetes tipo 1, hipertensión arterial y cáncer, aunque serán necesarios nuevos estudios para definir estas nuevas funciones, apunta la AEP.

En este sentido, José Manuel Moreno Villares señala que la vitamina D hay que 'tomarla' toda la vida y, para ello, bastan una exposición al sol suficiente (10 minutos diarios) y una dieta variada. "Como las fuentes en la dieta del niño mayor son más variadas, la suplementación se recomienda a todos los niños en el primer año y a niños de riesgo (algunos grandes prematuros, enfermedad renal, algunos fármacos) por encima de esa edad", insiste el especialista.



Finalmente, el coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatra sostiene que son "escasísimas" las contraindicaciones (prácticamente la única es la intoxicación por vitamina D). "Demasiada podría perjudicarle, pero sería necesario dar cantidades muy altas, superiores en más de 10 veces las dosis diarias recomendadas o dosis intramusculares elevadas que no se dan habitualmente en España. En las dosis recomendadas no hay riesgo de toxicidad", sentencia el experto de la AEP. 

Fuente: Infosalus 

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