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Son las cuatro de la tarde en la UCI neonatal del hospital. Los padres de Carmen acaban de entrar a visitar a su hija de apenas 31 semanas de gestación y 1,2 kilos. Es un bebé prematuro que permanece en la incubadora desde hace un par de semanas. Le es difícil respirar por sí sola y necesita asistencia para comer. Cuando la música empieza a sonar en la sala se hace el silencio. Un minuto antes, cuando se hablaba y había ruido, sólo se oían los pitidos de las máquinas que controlan todas las constantes de los bebés.

“El primer día que la musicoterapia entró en la UCI del Hospital Lozano Blesa de Zaragoza dejaron de 'pitar' los niños. Ese día, antes de comenzar registré 15 pitidos por minuto, y cuando sonó la música, bajó a cinco pitidos por minuto, y luego apenas dos o tres. Toda la UCI se relaja. No sólo los bebés, también los profesionales que trabajan en ella. El silencio es muy importante para estos niños, que necesitan de más calma que el resto", relata en una entrevista a Infosalus la coordinadora del grupo de trabajo de musicoterapia de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), Carla Navarro.

Título superior de Música, Navarro es musicoterapeuta especialista en cuidados paliativos pediátricos de la Fundación 'Porque Viven' que da apoyo a los niños en cuidados paliativos pediátricos en el Hospital Niño Jesús de Madrid. Así, explica que la musicoterapia supone "emplear científicamente la música y los elementos que la componen, como el ritmo de la melodía o la armonía por ejemplo, con el objetivo de mejorar el bienestar del paciente".   Eso sí, advierte de que poner siempre música no es hacer musicoterapia, a la vez que avisa de que no es lo mismo realizar musicoterapia en personas con Alzheimer, que con bebés prematuros, como ella estudia para su doctorado en Musicoterapia en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

PROBLEMÁTICAS DE LOS BEBÉS PREMATUROS

Se considera a un bebé prematuro si ha nacido antes de las 37 semanas completas de gestación (más de 3 semanas antes de la fecha prevista del parto). En este sentido, Navarro alerta de que "nacer antes de tiempo significa que puedes arrastrar secuelas" para el resto de tu vida. "La gente se piensa que como naces pequeño, y luego engordas está todo solucionado, pero no es así. El sistema nervioso central de los prematuros está en pleno desarrollo, así como el resto de sus órganos, y sobre todo hay que tener en cuenta que no están preparados para integrar los estímulos multisensoriales que les ofrece el mundo exterior. Deberían estar todavía en el interior de su madre", agrega.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU, un bebé prematuro puede tener problemas para respirar y mantener una temperatura corporal constante. Además, podrá tener dificultades para respirar debido a los pulmones inmaduros, así como un peso más bajo al nacer que un bebé a término, o un tono muscular más bajo, al igual que una menor actividad que los bebés a término. Entre otros, también presentará problemas para alimentarse debido a la dificultad para succionar o coordinar la deglución y la respiración.

Ya fuera de la madre, Navarro sostiene igualmente que, en gran parte de los casos, el cerebro de los prematuros no está preparado para integrar los distintos estímulos que van recibiendo, de forma que suele alterarse el bebé. "Hay investigaciones que hablan de que a los dos años de estos niños se corrige la edad, pero se ve que en los primeros ciclos de Primaria los prematuros tienen problemas de aprendizaje, de comprensión y de lenguaje, en muchos casos, e incluso de coordinación, o llegan a tener problemas de integración con el resto de compañeros", apostilla.

Por ello, ensalza el papel que desarrolla la musicoterapia en cualquier paciente con necesidad, más en los niños recién nacidos antes de tiempo, a pesar de que en España, lamenta, exista poca investigación sobre los beneficios de la musicoterapia. Según desataca, el oído es el primer sentido que se desarrolla en el útero materno por lo que la "música puede ser una importante arma para combatir estas dificultades", defiende. En este punto, recuerda que las incubadoras suelen actuar como "grandes cajas de resonancia", donde el sonido se amplifica "muchísimo" y puede repercutir en el estado del bebé, a pesar de tratarse de espacios muy cuidados y estériles. "Por eso en las UCIS neonatales hay medidores acústicos", sostiene.

A su vez, dice que el cuerpo de la madre también supone una "gran caja de resonancia" para el bebé, que dentro de ella percibe los sonidos a unos 85 decibelios, filtrados por la piel de la madre, los músculos, los huesos, el líquido amniótico, y el propio oído del bebé. "La cóclea alcanza el nivel adulto en la semana 20 de gestación, pero necesita también unas semanas para perfeccionarse. Entre la 26 y la 28 el bebé es capaz de diferenciar sonidos externos e internos", detalla.

LOS BENEFICIOS DE LA MUSICOTERAPIA EN BEBÉS PREMATUROS

Otros de los beneficios de la musicoterapia en los bebés prematuros, según Navarro, es que se reducen la frecuencia cardíaca y aumenta la saturación del oxígeno. También comenta los avances que se pueden producir en la succión no nutritiva y nutritiva de los bebés, necesaria para alimentarse, así como para calmarse.

"El ritmo de la música se ha comprobado que les ayuda a succionar. También, cómo el canto de la madre provoca una respuesta con patrones de movimiento en las manos de los pequeños, o cómo cuando su madre les canta estos les agarran los dedos. Cuando es mamá la que canta al bebé, éste reduce de manera exponencial la frecuencia cardiaca, se tranquiliza, así como aumenta la saturación, que indica el grado de bienestar del bebé. Con la música, por ejemplo, un bebé de 34 semanas sonrió. Y, cuando empezó a cantar su madre le agarró el dedo y empezó a hacer el movimiento de succión no nutritiva", sostiene.  

Para estas sesiones se suele utilizar música en vivo, especialmente utilizando la voz cantada de la madre, ya que es el sonido que más recibe en el útero materno el bebé. Se emplea cuando la madre hace de 'canguro' de su niño, no cuando estos se encuentran dentro de las incubadoras (grandes cajas de resonancia), y además desde una distancia "prudencial", considerando la edad gestacional del bebé, porque la música no es sólo el sonido que se escucha, sino también la que llega al cuerpo en forma de vibraciones, que hay que tener en cuenta debido a su edad gestacional.

Según la Fundación Porque Viven, para la que Navarro trabaja, entre otros puntos la musicoterapia actúa en los siguientes niveles:

-Fisiológico: las funciones cardiovasculares (el pulso, la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y los fenómenos eléctricos de los músculos cardíacos) son estimuladas a nivel de reflejos de forma concomitante con los efectos de la música. El nivel de dolor profundo se puede reducir a través de la escucha musical.

-Cognitivo: Las capacidades como la atención, la memoria, la concentración se ven favorecidas mediante el uso de la música.

-Emocional: Se aumenta la autoestima debido a la creación y la participación en una actividad creativa corpóreo-sonoro-musical. Se desarrolla una regulación emocional gracias a la expresión sonora musical.

-Social: Mejora de la relación vincular del niño con el equipo sociosanitario. Se ofrecen vías de interacción y comunicación diferentes para favorecer las relaciones entre los miembros del entorno familiar.  Actualmente Navarro desarrolla su tesis en el Hospital Clínico Lozano Blesa con los grandes prematuros (menos de 1.500 gramos), está a punto de comenzar en el Hospital de San Pedro de Logroño esta labor, y también colabora con la Asociación de Prematuros de Aragón (ARAPREM)

 

Fuente: Infosalus

 

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